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La necesidad de llevar un diario de aprendizaje en un blog me ha enfrentado a estos últimos tres años en los que no he publicado nada en mi espacio de Blogger. He tocado otros palos de la cultura digital por ejemplo, he abierto un portfolio digital donde llevo al día muchos de los artefactos digitales que he ido creando en estos tres años y he vivenciado esa idea genial de Aitor Lázpita de que las tecnologías, o su otro nombre escolar, los artefactos digitales, lo cambian todo, son "caballos de Troya" o, quizás de un modo más propio, troyanos en el sistema educativo. El diario de aprendizaje me ha hecho reflexionar sobre cómo enseño y cómo aprendo, ya en su germen.
Pero, como os decía, hay algo extraño y emocionante en volver asomarse a un blog cerrado durante tres años. Nadie se baña dos veces en el mismo río, y más si el caudal lo lleva el del curso titulado El desarrollo de la función directiva del INTEF, que tiene un desarrollo riguroso y apasionante. Las personas que lo coordinan son viejos conocidos míos en Twitter. ¿Por qué me he embarcado en este curso ambicioso y lleno de novedades? ¿Por qué estas 150 horas de mi vida? Por último: ¿Qué espero de este curso?
Pero, como os decía, hay algo extraño y emocionante en volver asomarse a un blog cerrado durante tres años. Nadie se baña dos veces en el mismo río, y más si el caudal lo lleva el del curso titulado El desarrollo de la función directiva del INTEF, que tiene un desarrollo riguroso y apasionante. Las personas que lo coordinan son viejos conocidos míos en Twitter. ¿Por qué me he embarcado en este curso ambicioso y lleno de novedades? ¿Por qué estas 150 horas de mi vida? Por último: ¿Qué espero de este curso?
Hace unos meses comprendí dos cosas importantes sobre mi centro: que podía colaborar en la resolución de los problemas que tiene, habilitándome para la función directiva y que yo no quería ni tal vez podría insertarme en una estructura directiva "prefabricada". Dicho de otra forma: que una idea que no tiene ni tres meses de vida se ha fabricado, no contra nadie, sino en positivo, a favor de una ciudad castigada por la crisis y el desamparo y de un instituto en el que, tras cuatro años, siento como mío, en el que tengo mis espacios y mis retos, al que no renuncio ni cambio por nada. Y algo más importante: que cualquier solución tien que ser construida, no sólo por mí, sino por un claustro entero. ¿Usted quiere soluciones para su centro? Pues intente aportarlas usted mismo. Busque un equipo directivo eficaz. Busque apoyos. A esta idea, con el permiso de la Coordinación del curso y de mi tutora, lo llamaría "bricodirección". Es la famosa lógica DIY aplicada a la gestión de centros.
Este curso no es la llave a un ascenso ni la excusa perfecta para los personalismos: lo comprendía de la manera más franca el 5 de marzo de 2018, cuando repasé morosamente sus contenidos y las esperanzas de mis compañeros y compañeras. Muy al contrario, es un viaje largo, un poco al estilo del Regreso a Ítaca de Cavafis, en el que uno retorna a la capacidad de "soñar con los ojos abiertos" de los inicios en Secundaria, y piensa en lo importante, que se llama alumnado, escuela pública, inclusión, familias, lucha contra los recortes, compañerismo, solidaridad, ABP, equidad, alfabetización mediática y multimedia, igualdad, coherencia, personas, igualdad de oportunidades. #EduDirección es la excusa perfecta para entablar buenas relaciones con el claustro virtual que piensa y siente de manera parecida, para aprender humildad de personas auténticamente grandes, para pensar la escuela no desde la óptica de un profesor de Lengua asediado por la rutina cotidiana, sino desde la perspectiva de una persona que tiene que tiene en sus manos un movimiento importante de la dinámica escolar.
Ésa es otra de las cosas que espero de este curso: aprender a hablar y a escuchar en términos auténticamente escolares. Quiero aprender a escolarizar la comunicación para ser capaz de tomar decisiones y cambiar de opinión. Me dispongo a ensanchar el horizonte.
En definitiva, comienzo este curso con un propósito que converge con la orientación que estoy imprimiendo a mi vida. Lo educativo es personal: me quiero formar para hacer de puente entre personas e instituciones. Y yo quiero formar parte del cambio educativo, es decir, de una vida mejor en la escuela. Ésta es la síntesis de lo que espero de este curso. El listón está muy alto.

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