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Todas las cosas tienen una lógica propia, y por eso me resulta particularmente grato el comentario de esta experiencia de Aitor Lázpita, a quien recomiendo encarecidamente seguir en Twitter. La audacia de la propuesta – de hecho, su furiosa orientación #edupunk) son elocuentes de los cambios que muchos/as esperamos de las instituciones educativas.
El docente cree – yo también – que la institución escolar, como todas las demás, está en crisis. Todos/as lo sabemos. De aquí emana un principio más importante: que el aprendizaje es ubicuo y que no tiene que estar mediado por la institución. Entonces, sale su idea del bricolaje educativo, la misma que yo he explicado muchas veces:
Suponed que lo que yo quiero es enseñar a mi alumnado, no a hacer redacciones yermas sobre un tema vacío, o a repetir el esquema de la comunicación que había pensado Saussure (como el pobre se murió y publicaron sus escritos post-mortem, no podemos saber mucho sobre su contexto creativo), sino a construir sus gadgets, sus entornos de comunicación. El principio docente de Aitor Lázpita es éste: "Construye – comunicativa y artísticamente – lo que quieras". Y éste otro: "Siéntete libre de ser competente" (puedes elegir no serlo: a eso se le llama libertad). Con estos mimbres, Aitor Lázpita diseña sus actividades, con una independencia de criterio y una inteligencia tales, que asombra que estas iniciativas se den en los tiempos que corren.
La actividad elegida, que podéis encontrar en la dirección https://sites.google.com/site/comunicacionyredesnazari/, se relaciona con la teoría de la comunicación aplicada a las redes sociales y destinada a 2º de Bachillerato. Me he decidido por ella porque es, de todas las que ofrece el docente en su portafolio docente, la que más más me recuerda a un MOOC.
La actividad, articulada a la manera de un proyecto de trabajo por tareas (¿animando el espacio de un Proyecto Integrado?) opera con los conceptos clave de la ciudadanía digital y de competencia digital. La tecnología es interesante, sin duda, pero lo que importan son los valores, las ideas, que emanan de este trabajo: inclusión, solidaridad,, conexión..., y el utillaje teórico-práctico con que el docente alimenta la experiencia de "navegación" de su alumnado, que se convierte en el centro mismo del aprendizaje, en un modelo descentralizado de la autoridad docente, como si consideráramos el comportamiento de un cliente P2P. Como pensaba Gregory Bateson, las ideas son ecosistemas que se conciernen de manera recíproca. Es lo que Lázpita demuestra en la ejecución de su actividad.
Otros aspecto destacado es la sencillez absoluta en la exposición de razones didácticas y en el planteamiento pedagógico. Pero lo que sin duda es relevante es una doble consideración: por una parte, la idea de "programación abierta", sujeta a las incidencias del curso, y por otra, la ausencia absoluta de criterios o de instrumentos de evaluación. Contextualizando estos dos últimos aspectos, considero que, para lo primero, Lázpita, con una larga trayectoria en el I.E.S. Nazaríes de Salobreña, cuenta con numerosos instrumentos, programaciones... que sirven de guía al alumnado. Dicho de otro modo: el alumnado sabe lo que tiene que hacer puesto que lo ha hecho muchas otras veces. En relación con la ausencia de instrumentos y criterios de evaluación, el docente, con casi total seguridad, acuerda las fórmulas de evaluación y de calificación de acuerdo con las características concretas de su alumnado. De manera complementaria, las interacciones recíprocas entre los aprendices son ya una evaluación en sí misma.
La idea que anima este aprendizaje por proyectos es la de la creación de una Red Personal de Aprendizaje de alumnos/as. El curso pasado, se desarrolló mediante fórmulas de microblogging en Twitter; este curso, mediante el blog y sus posibilidades expresivas. ¿Qué es hoy comunicar? Es interactuar, usando tanto los conocimientos formales como los informales en la interconexión con personas que han tenido algo que ver en la vida de un alumno. Relacionarse y comunicarse confluyen en el verbo "navegar". También navegamos entre repositorios de contenidos; pero la subjetividad requiere el reconocimiento de muchos otros patrones que los formales, como esquemas de conducta, fórmulas sociales, estilos de escritura...
Sólo me queda comunicarle a Aitor que he escrito sobre él. Si saca tiempo, seguro que me deja algún comentario.

Mil gracias por esta entrada, José Ramón.
ResponderEliminarVer mi práctica descrita por otra persona me ayuda mucho a darme cuenta de lo que hago. También les pido a mis alumnos que evalúen el funcionamiento de la clase. En breve publicaré sus comentarios.
Es cierto que me he inspirado en el formato MOOC para diseñar este curso. Para mí es muy importante la libertad a la hora de elegir el compromiso con el trabajo. Por eso hay muchos aspectos flexibles (abiertos) en la programación.
Sí hay instrumentos de evaluación, aunque no los he incluido en la programación que publiqué porque aún no los tenía muy claros. Usamos algunas rúbricas, no muchas, la observación mutua, los comentarios en Edmodo y también algunas listas de control en las que se valora si la tarea está terminada, si se puede seguir y si se ha hecho lo mejor posible. Al final de la tarea o proyecto nos sentamos en círculo -sí, un poco hippie :) - y charlamos, intercambiamos impresiones, valoramos el trabajo entre todos.
De todas formas, me encantaría que lo contaran las alumnas y alumnos, porque lo contarían de otra manera, seguro.
Te reitero mi agradecimiento por fijarte en esta experiencia y analizarla tan bien.
Un abrazo :)
Muchas veces, damos clase sin ton ni son. Muchas veces, un Instituto es como un psiquiátrico en el que no tienen sentido muchas de las cosas que hacemos. Si cuando un alumno termina no sabe relacionase con un entorno, no sabe explicar nada, no sabe describir, ni argumentar, no sabe utilizar herramientas (como nos diría un antropólogo, cualquier herramienta es una "tecnología", un "artefacto"), entonces, ¿qué es lo que ha aprendido?
ResponderEliminarNeruda tiene un poema que me emociona, que es la "Oda a los poetas populares", que yo siempre pienso, por analogía, en clave docente. Hay muchos talantes y muchas buenas formas de dar clase que no son las que me gustan más, pero donde siempre es el alumno es centro de un interés, de un enfoque, o por lo menos, del sentido de las clases.
Lo interesante de tus proyectos es que, siendo tan innovadores e hilando tan bien las "tecnologías", están pensados siempre desde las personas, desde su necesidad de conocer, de comprender y de expresar, y, muy en especial, a partir de la necesidad de relacionarse como seres humanos plenos, como ciudadanos. Lo esencial es que "digital" es eso, un adjetivo, y que destaca de manera privilegiada el sustantivo "ciudadanía".
El agradecido soy yo, que no paro de aprender.
Un abrazo.