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| Créditos |
Todas las cosas tienen su historia y las cosas de la educación no son menos: primero, eres lector o consumidor de ideas ajenas; más tarde, contribuyes a la creación de contenidos; en un paso posterior, lees, creas, colaboras, defines, modelas, interactúas, sigues el modelo de Bloom como un catálogo de Cartier-Bresson: ya no hay didáctica, sino una ecología de la didáctica, porque el aula es sólo de sus "nichos". Este paso no es instantáneo, puesto que hay que emprender un viaje de uno mismo a uno mismo, como Ulises. Hay que volver a comprender a la luz de nuevas metas: que la gestión de un conocimiento filtrado y crítico esté en todas partes; que las redes, sociales y personales, determinen nuevas interrelaciones y artefactos digitales; que las TAC y las TIC y otros acrónimos de la hechicería educativa se vuelvan invisibles de tan incorporados; que los ecosistemas educativos sean capaces de permitir que no sólo aprendan (con calidad, con garantías) "los más aptos", sino todos los alumnos-ciudadanos que entran (o que salen) al o del Instituto.
En esos ecosistemas del aprendizaje, "haciendo rizoma", como escribió el maestro Gilles Deleuze, soy profesor de Lengua y de Literatura: esencialmente, una persona que explica como lector y como escritor. Desde hace unos de años, trabajo para llevar a las aulas de la ESO (y del Bachillerato, cuando los dioses curriculares lo permiten) la presencia de los clásicos; pretendo que mi alumnado cree y comparta significados en torno al andamiaje de la lectura, de la escritura y de la expresión oral. Los clásicos son esos textos vitales y causales, "generativos", que, cambiando un poco el verso de Benjamín Prado que tanto les gusta mucho a mis alumnos, "hacen que sus sueños te hagan realidad". Un clásico, aun el más metafórico, es mapa, una cartografía: muestra caminos. Los clásicos son métodos (etim. por el camino) en sí mismos y dejan una huella generosa y duradera.
"Haciendo rizoma" otra vez, entiendo que el clásico ha perdido "el aura", su valor de mercancía selecta, y sé que esa pérdida le hará bien. Cuando los artefactos literarios se vuelven "neutros" en términos de mercado, es decir, cuando no forman parte del patrimonio exclusivo de enseñanzas, colecciones o segmentos sociales, están en condiciones de ser condición de libertad y de experiencia. De mostrar su buena salud. De ser gestionados con las reglas de textos muy interesantes que superan su mera textualidad por la gestión de interacciones. Que "se cargan" eléctricamente en las nuevas fórmulas del objeto y de la comunidad digitales.
Por eso, el tren del blog ha sido emocionante y fresco: el PLE es un tren que aún huele a nuevo; casi podrías adivinar la pintura negra, casi podrías sentir en la piel la distancia y la velocidad con que germinan "por todos los medios" esas palabras antiguas que comienzan en la ciudad de Lagash, hace 4300 años, y siguen resonando, con dulzura caribeña, en la Colombia del siglo XXI.
Desde sus inicios, la idea de juego ha presidido estas ideas: jugamos con palabras universales, clásicas, comprendiendo que la realidad es un puzzle que ordenamos para dar sentido. Las líneas generales de las clases de este año se redefinirán una y otra vez, pero una cosa es segura: el mundo es el objeto universal de nuestra mirada a propósito de los clásicos. Los clásicos - nuestros "universales", como nosotros mismos - son excelentes pre-textos y post-textos para pasear, conversar, pensar, vivir. Homero nos presenta a Ulises llegando a Ítaca cuando casi lo había dado todo por perdido; Mutis nos pone a Maqroll saliendo airoso del peligro; Cervantes se imagina a un tal don Quijote empeñado en borrar el mal de la faz de la tierra...
Leer, escribir, tal vez pensar.

Me ha gustado mucho tu reflexión, compañero. Pero creo que tú ya estás viendo el puerto de llegada y yo sólo he empezado a hacer el equipaje. La travesía se antoja larga pero interesante. Quedamos en el puerto.
ResponderEliminarGracias, Teresa, pero la verdad es que uno comienza la innovación educativa, no cuando domina una técnica nueva, sino cuando comprende que es necesario pensar de manera nueva los problemas viejos. ¿Innova quien usa la Web 2.0 como antes el libro de texto o el cuaderno de ejercicios? Yo pienso que no. Por eso nos encontramos ya en travesía, una travesía que agradezco de manera especial.
EliminarSaludos, compañera.
Me ha gustado mucho tu reflexión, compañero. Pero creo que tú ya estás viendo el puerto de llegada y yo sólo he empezado a hacer el equipaje. La travesía se antoja larga pero interesante. Quedamos en el puerto.
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